También se hace duelo de lo que no fue

Hay duelos que nadie ve. Que no tienen nombre, ni rituales, ni despedidas claras. Pero eso no los hace menos reales.

A veces no se trata de perder algo que fue, sino de soltar algo que pudo haber sido. Una relación que no se dio. Un proyecto que no avanzó. Una versión de vos que imaginabas distinta. Y aunque no haya historia concreta, el dolor existe igual.

Porque también duele lo que no llegó a ser. Lo que quedó en intención, en ilusión, en planes que nunca se concretaron. Duele lo que “casi fue”. Lo que por un momento parecía posible… y después no.

Este tipo de duelo suele ser silencioso. Cuesta explicarlo, incluso a una misma. Porque no hay algo tangible que justificar, pero por dentro hay un vacío que necesita ser procesado.

Y en ese proceso, es importante entender que sentir no es debilidad. Es parte de sanar. Darte lugar para atravesarlo, sin minimizarlo, sin apurarte, también es una forma de cuidado.

No todo duelo tiene cierre inmediato. Algunos necesitan tiempo para acomodarse, para encontrar sentido, para transformarse en algo más liviano.

Pero eso no significa que te quedes ahí. Significa que estás atravesando.

✨ Y aunque nadie lo vea… también es un duelo válido.


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